lunes, 25 de abril de 2016

Ida y vuelta al Paraná

Paraná es una palabra que nos encanta. Tiene el vaivén del río y ese acento final que deja una música sonando en el aire, como un pala pala o una canción de cuna costera.

Según los paranaenses, en Paraná todo queda "acá a la vuelta". Así dimos vueltas y vueltas por la Escuela Normal -primera escuela del país, nos contaron- con valijas llenas de libros, un tatú carreta algo inquieto, cintas de peligro y atriles varios. Desplegamos la muestra sobre mesas centenarias con cajones intrigantes.

Charlamos con más de 1500 personas; conocimos a Gilda de La Caminante, a la tía mirta, al señor y la señora del bufete, a Rosario, a Abril que leyó con Renzo "Un pueblo que no quería ser gris" y a Juan Martín que es un apasionado de la historia y los archivos de todo tipo.

Nos hicieron preguntas, algunas que pudimos contestar y otras que no. ¿Por qué hay una calabaza en la muestra? ¿Qué es lo simbólico? ¿Qué significa ideología confusa? ¿Por qué estuvieron prohibidos los libros? Volvimos a jugar con la letra I y arriesgamos respuestas acerca de hasta dónde puede llegar la Ilimitada Fantasía.

En el camino de vuelta leimos El Caballo Celoso, de Javier Villafañe. Siempre tenemos el deseo de salir con nuestra propia Andariega.

Cruzamos el puente subfluvial y descubrimos que los libros que muerden, además de ser peligrosos, son sumergibles.

De los viajes siempre volvemos con más ganas de viajes.

Gracias a la Secretaría de Extensión y Derechos Humanos de la FHAyCS por la invitación

por Martina Dominella

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